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El Tucu y Maxi, indultaron al Sevilla

Cuatro ante el portero, cuatro al limbo

Escrito por Alberto Bravo

Sábado, 18 Noviembre 2017 22:34
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Unzué dando órdenes a Wass y Maxi (Foto: Kiko Hurtado).

El Celta, un equipo que en las onde jornadas disputadas en Liga se había mostrado letal en ataque y débil en defensa, falló en el Sánchez-Pizjuán. Falló en su puntería y volvió a errar en dos desajustes defensivos que permitieron a Muriel y Nolito batir a Rubén Blanco. El equipo generó ocasiones, muchas de ellas clarísimas, pero este sábado no era el día.

No lo fue de Maxi Gómez, el uruguayo se comportó como un veterano a pesar de los cantos de sirena provenientes del lejano oriente, su rendimiento no cambió respecto a anteriores encuentros, sí lo hizo su puntería. Intentó asociarse, lo logró por momentos y gozó de cuatro ocasiones de gol, la más complicada, la imposible, la metió.

Anotó con un testarazo a 17 metros de la portería sevillista. Pero a un metro, cuando sólo tenía que meter la frente, cabeceó desviado. Una oportunidad marrada que hubiese supuesto el 0-2, con el Celta se puede considerar una sentencia, pero sí una ventaja importante.

El recital de desaciertos y errores imposibles de asimilar continuó en la segunda parte. Pablo Hernández mandó a las nubes un remate desde el área pequeña cuando había logrado controlar un centro de Wass. Este error fue la guinda de un mal partido para el chileno, el día que igualaba los encuentros que su mentor, Eduardo Berizzo, había disputado con la celeste.

Y Maxi Gómez cerró un partido para olvidar con otros dos errores garrafales, el mismo jugador reconoció que se iba "caliente por las ocasiones que falló". Dos más, a sumar a la de la primera mitad. Dos remates horribles, de nuevo solo, pero que no fue capaz de conectar bien con el pie. Un disparo mordido que se fue por el lateral y un intento delante de Soria al que no llegó.

Tuvo más ocasiones el Celta, no tan claras, Cabral con la cabeza obligó a la estirada de Soria. Wass con un trallazo de falta estuvo a punto de dar un susto al meta hispalense que se sacó de encima la pelota con los puños. En esa misma jugada Mallo recogió el rechace y su disparo se fue por encima del larguero. El Celta disparó 11 veces, cinco a puerta, y solo marcó un gol. A los de Unzué les desviaron la mirilla en un encuentro en el que, por ocasiones, pudieron hasta golear.

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