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La historia de Arthur Romero

El colombiano más celtista

Escrito por Marci Varela

Martes, 22 Diciembre 2015 20:27
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Estrenamos durante estas vacaciones de Navidad una nueva sección de ElDesmarque Vigo: "Diáspora celtista", en la que conoceremos las historias de aquellos aficionados del Celta que disfrutan con su equipo desde fuera de Galicia. Nuestra primera parada nos lleva hasta Nueva York.

Las hazañas del 'Euro Celta' a finales de la década de los 90 y principios del siglo XXI no solo tuvieron trascendencia en España, sino en todo el planeta, sobre todo, en aquellos países donde el fútbol es el deporte rey. Uno de esos lugares fue Colombia, donde un niño sin ningún vínculo con Galicia llamado Arthur Romero comenzó a sentir curiosidad por ese conjunto vestido con la camiseta celeste que hacía un fútbol maravilloso. 

"Todo empieza en la temporada 2001-02, cuando ese equipo de Mostovoi, Karpin, Mazinho, etc jugaba la Uefa. Recuerdo una eliminatoria contra el Celtic en la que el Celta cae eliminado en Balaídos jugando un buen fútbol. A partir de ahí, veo que en la Liga este club siempre planta cara a Real Madrid y Barcelona. Así nació mi interés por el Celta. Me gustaba su filosofía, el color de la camiseta...todo", comenta ya de adulto. 

Los comienzos fueron difíciles para Arthur porque nadie entendía cómo un niño colombiano era seguidor de un humilde club en España. "Cuando comencé a seguir al Celta yo vivía en Medellín (Colombia). La gente no me creía cuando se lo decía y algunos se burlaban. Tenía un amigo que me llamaba "Celta" por esto. En Sudamérica la gran mayoría son de Barcelona y Real Madrid", relata.

Esa reacción en su entorno no le desanimó y su pasión celeste fue creciendo a medida que se hacía mayor. "Con el paso de los años, mi familia ha ido entendiendo mi pasión. Es una mezcla entre simpatía y lástima porque me ven sufrir mucho. Mi hermano y mi padrasto son del Madrid. Les da un poco de risa. Ahora respetan más al Celta y saben que no es nada fácil ganarle", señala orgulloso.

De Medellín pasó a Miami, donde vivió la etapa más dura como seguidor del club vigués por culpa de los cinco años en Segunda. De ese lustro guarda varios recuerdos. "En esa época me levantaba a las 6:00 de la mañana para ver los partidos que se jugaban a las 12 del mediodía en España. A esa hora en mi casa estaban todos dormidos y no podía cantar los goles. Había días en los que salía de noche y aguantaba despierto hasta que acabara el encuentro o pedía el día libre en el trabajo si el partido era entre semana", afirma.

Con Mostovoi como ídolo, Arthur Romero guarda un especial recuerdo de dos encuentros en los que sufrió una barbaridad al otro lado del Atlántico. "Primero el Celta-Alavés. Si perdíamos pensaba que no podía volver a mi equipo. Grité como un loco el segundo gol de Iago Aspas. Mi familia me pedía que me callara de los gritos que pegué. El otro fue la salvacion ante el Espanyol. Estaba en mi apartamento en Londres,y lo vi con varios amigos. Hay un video mío en facebook llorando tras el partido", señala nuestra protagonista.

Cuando reunió el suficiente dinero, Arthur viajó a Vigo para conocer Balaídos y ver en directo un partido de su amado club. "Fue en Segunda com un estadio medio vacío, ante el Elche. Ya estábamos clasificados para el play-off  de ascenso y el choque no era crucial. Conocí a mucha gente con la cual he tenido una relacion en el Foro DelCelta durante años. Cuando estuve en Londres viví mi segunda experiencia en Vigo para ver el partido contra el Athletic jugándonos la permanencia con un Balaídos a reventar. Tuve la oportunidad de conocerlos a ustedes y a muchísimos celtistas a los cuales estoy muy agradecido. Una experiencia inolvidable, desde el bengaleo, pasando por la previa y el postpartido hasta el gol de Iago Aspas", afirma emocionado.

Actualmente, Arthur Romero reside en New York y trabaja como mánager de ventas en Yelp. Puede ver la mayoría de los partidos, ya sea en televisión o a través de la plataforma online de BeIn. En la 'Gran Manzana' conoció a otro celtista, Rubén, con el que comenta la actualidad del equipo y queda para ver los encuentros los fines de semana, equipado con su bufanda y camiseta celeste. Nuestro amigo en la diáspora sueña con ver al Celta en Europa el año que viene y poder cumplir la apuesta de su padrastro. "Si algún día el Celta juega una final, él me paga todos los gastos del viaje para que pueda verla en directo".

 

 
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